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Bosteo, el test que nos muestra algo más
30.07.2020 | 07:04

El test de las heces consiste en monitorear la bosta de los animales para determinar si hay un déficit o exceso de nutrientes. A través del color, forma y consistencia, el productor  puede conocer si está realizando una correcta alimentación.

Estas observaciones permiten hacer modificaciones sobre la marcha. Cabe destacar que se debe realizar bajo heces frescas. 

Desde el INTA señalaron: “Hay tres aspectos a observar al realizar la lectura de heces: el color, la forma y la consistencia”. Además, explicaron que las clasificaciones realizadas por el instituto no son tajantes. 

En este sentido, aclararon que pueden presentarse muchos casos intermedios entre dos categorías debido a la variación en la composición de los pastos en distintas zonas, sales totales del agua de bebida, épocas, clima y manejo.

El INTA realizó cinco clasificaciones: líquida, blanda, correcta, firme y dura.

Líquida o chirla

Los técnicos del INTA señalaron que son heces muy líquidas, diarreicas, con poca o nada de forma en el suelo y salpicaduras alrededor. Además, comentaron que presentan olor fuerte y contienen mucus. Esto se debe a la irritación intestinal, que la vuelven resbaladiza al tacto, explicaron los profesionales. 

Desde el INTA detallaron que la diarrea puede ser causada por excesos de proteína (verdín) o almidón (exceso de grano) en la dieta. “En estos casos es recomendable incrementar la proporción de fibra”, agregaron.

Por otra parte, aclararon que la diarrea también puede ser producto de intoxicaciones, infecciones, parásitos, agua de mala calidad y períodos de estrés por calor. Ante esta situación recomendaron consultar con un veterinario para descartar diversas patologías.

Blanda

En este caso, se puede observar una bosta que cae en un solo lugar y se amontona con forma expandida. Además, los técnicos manifestaron: “Presenta alrededor de un centímetro  de altura, salpica al caer, y se crea como un leve cráter en la superficie, donde cayó la última porción”.

Según detallaron en el informe, es resbaladiza al tacto, cuando toma contacto con el aire adquiere una coloración levemente grisácea. Por otra parte, explicaron que se pueden observar partes de fibras largas y granos enteros. 

Desde el INTA señalan que estas características son indicios de una dieta baja en fibra y con un contenido relativamente alto en proteína. “En muchos casos, el animal puede estar en acidosis subclínica lo cual disminuye la ganancia de peso, factor importante en los sistemas de engorde”, explicaron. 

Esta situación se puede dar cuando se suministra elevados niveles de concentrados o pastos muy exuberantes y tiernos. Para estos casos, recomendaron incorporar fibra para balancear la dieta.

Correcta o balanceada

En esta clasificación, el productor puede observar que las heces tienen una consistencia de “papilla espesa” que se mantiene amontonada y tiene de 2 a 3 cm de altura, explicaron los técnicos. Además, es redondeada en sus bordes, de color típico y está perfectamente formada. 

También se pueden observar dobleces o surcos pronunciados. En este sentido, aclararon que cuando aumenta la calidad del forraje dentro de esta categoría, reducen su tamaño. 

“Se forma una depresión en el centro donde cayó la última porción y es más amplia que en el caso anterior”, explicaron. Según informaron, las heces son suave, homogénea, levemente pastosa y no se observan fácilmente partículas de fibras largas o granos enteros o parcialmente digeridos.

“Otra forma de evaluar esta consistencia es pisar las heces para comprobar si queda pegoteada a la suela del calzado”, aclararon. Estas características indican que la dieta está balanceada y no es necesario hacer correcciones nutricionales, argumentaron los técnicos..

Firme

En esta categoría, las heces son moderadamente espesas, tienen un color normal y se apilan con una forma de torta. Son más altas y duras que la categoría correcta, y forma distintos anillos, que tienden a ser firmes en las partes más bajas. 

“La última fracción que cae, forma una elevación o pequeño copo en el centro de la bosta”, explicaron los técnicos del INTA.Además, aclararon que son heces lo suficientemente secas para no quedar pegadas a la suela de la bota al pisarlas.

“Indican una ración con demasiada fibra, de regular calidad y largo tiempo de retención en el rumen lo que provoca el efecto de llenado ruminal y, por consiguiente, una disminución en el consumo”, aclararon. Asimismo, sostuvieron que el forraje está por debajo de los requerimientos de mantenimiento

Esto indica que el animal está perdiendo peso y es necesario algún tipo de suplementación de acuerdo a la categoría animal. También indica escasez de proteína en la dieta.

Dura

Estas heces son sin forma de torta y se presentan en forma de bolas, rodajas o anillos consistentes, duras, secas, amontonadas en pequeños grupos en la bosteada, marrón oscuras en su superficie y un poco más claro en su interior, con surcos muy marcados.

Estas condiciones reflejan que la alimentación es con pasturas diferidas muy lignificadas, con mucha fibra y mínima proteína (3-4 %), muy baja digestibilidad (menos del 40 %) y muchas veces también con consumo invernal de arbustos forrajeros. 

“El tiempo de retención en rumen y tracto gastrointestinal es muy prolongado, lo que disminuye el consumo”, explicaron. Cabe destacar, que el aporte de nutrientes está por debajo de los niveles de mantenimiento, aún para vacas secas, por lo que hay una pérdida importante de peso.

“En estas situaciones la suplementación, principalmente proteica, puede incrementar la digestibilidad del forraje y obtener mejor respuesta animal”, señalaron.