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Buscar referentes
13.09.2020 | 09:52

No sé ustedes, pero yo estoy cansado de que accedan al poder o que muchos funcionarios públicos que son elegidos para cumplir una función posean un perfil psicológico inestable o con manifiestas actitudes hostiles, además de antecedentes de corte delictivo.

En cualquier empresa u organización -sin importar el tamaño- desde el cadete hasta el director ejecutivo pasan por sucesivos exámenes psicofísicos, testeo de referencias antes de ser tomados para tal o cual cargo.

Si esto se hace en la actividad privada, con más razón los ciudadanos deberíamos exigir que los postulantes a cargos políticos también pasen por sucesivos exámenes psicofísicos y pedido de antecedentes delictivos, para saber si están aptos para ejercer una función de tamaña envergadura en cualquiera de los poderes que conforman la República.

Sin embargo, se dice que los gobernantes se parecen a quienes los votan. ¿Será que todos los argentinos o al menos una buena parte somos desequilibrados? Algo de eso debe haber, para que repitamos los errores del pasado como si no tuviéramos memoria. ¿Nos hemos convertido en un pueblo masoquista?

Cada vez más me da vuelta en la cabeza una serie de preguntas: ¿cuál es la carga psicológica que nos atraviesa como pueblo que nos hace elegir a gente que en una empresa privada no llegaría ni a cadete? ¿Por qué siempre estamos buscando a un caudillo? ¿Por qué nos encanta aplaudir y apoyar a los delincuentes y corruptos? ¿Nos encantaría ser de su condición?  ¿En qué lugar dejamos dormido el valor de la vergüenza? ¿Qué es eso de buscar la equidad de género o la inclusión cambiando las palabras de un idioma tan rico como el español, cuando en los hechos no hacemos nada por erradicar la desigualdad de género y la exclusión? ¿Cuál es la razón para no condenar un delito puntual buscando la quinta pata al gato y así degradar la acción de impartir justicia? ¿Por qué somos perezosos a la hora participar y asumir compromisos republicanos? ¿Por qué hemos perdido la dignidad como ciudadanos?

A los argentinos, parece, nos vienen faltando referentes. El tiempo actual nos reclama ser referentes, personas que uno pueda decir que vale la pena imitar para mejorar la calidad de relación con la misma vida.

Alguien dijo que “la democracia es un sistema de oportunidades, donde cada uno debe estar seguro, que al menos, tendrá una”. Desde hace tiempo, en nuestro país, cada vez más atiborrado de bolsones de pobreza por la mala praxis, la corrupción, las locuras que arrastran algunos gobernantes, las mezquindades de algunos sectores y nuestra anomia han reducido el margen para que cada uno de los habitantes tenga oportunidades.

Estamos al horno y con papas, muchachos. El barco hace agua por todos los lados y, ahora, un bichito microscópico de ojos rasgados nos termina de asestar un golpe de kung fu a nuestra decadencia, acentuándola aún más.

Construir referentes, o reconstruirlos, es la gran tarea social que nuestro país necesita con urgencia. No podemos seguir tolerando que el sistema electoral se convierta en una trampa donde debemos comprar en nombre de un partido toda la oferta que éste nos ofrece. De nosotros depende. Si queremos que la referencia de nuestro país siga siendo como hasta ahora, es decir, lo turbio, la corrupción, la mediocridad, la locura al poder, la pobreza, preparémonos para caer al infierno más temido. Lo contrario es buscar referentes nuevos y reconstruirnos desde abajo, sin caer en falsos atajos que hasta ahora no nos ha conducido por el buen camino que se perdió en 1930.

José Luis Ibaldi

Para Mañanas de Campo