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Producir, esa insana costumbre
31.03.2021 | 07:10

No hay nada pero para un productor que la constante sensación de no hacer pie y este momento de la Argentina, seguramente está entre los peores a la hora de la estabilidad emocional. Si la pandemia si, si la cuarentena no, si la segunda ola, si el fondo monetario, si rompemos con Uruguay y Brasil, si aumenta otra vez la carne.

Sin dudas hay un hilo conductor que es la manifestación clara de cómo se vive la política en el país: todo, absolutamente todo, es grieta. Fomentado desde todas las líneas, es tan grande la falta de una idea de que queremos como país, que los idas y vueltas no tienen final.

El ejemplo de destrucción económica es graficado en un solo hecho: casi nadie ya habla de inflación, mucho menos de riesgo país, nos hemos acostumbrado tanto a que todo aumenta, a que no hay seguridad jurídica, a que las inversiones ni llegan ni vendrán, al desempleo creciente sin final, a la ausencia de peleas gremiales por cuestiones reales y no simples acomodos salariales de sus jefes, a la desaparición de las marchas, por todas estas causas mencionadas que antes eran diarias, ante una ideología y no ante las necesidades, que definitivamente, el país ya está dormido, en un coma aletargado, donde solo una explosión que raramente llegue, podrá despertarlo.

Hay un presidente en ejercicio, sin poder y sin mando, pero sobre todas las cosas, sin dignidad, esa que ni siquiera lo hace reaccionar ante los retos y desafíos de los propios supuestos aliados, donde todos le pegan, donde todo lo que hace es por lo que alguien le dice, por la incapacidad voluntaria, de no tomar una sola decisión que nazca en sus propias entrañas, diciendo y haciendo exactamente, lo que hace apenas dos años atrás repudiaba a cuatro voces.

Los créditos definitivamente desaparecieron, salvo que sea un “ahora 18” para un celular, donde se ve claramente cuales son las prioridades a la hora del consumo cultural del país. La justicia es desmoronada por los propios jueces y su constante amiguismo, mientras que de afuera es bombardeada para intentar manejar causas, ideas y aplicación de lo poco que queda a la hora de diferenciar, los buenos de los malos, lo justo de lo injusto.

La política se debate solamente en cuestiones electorales, mientras que el país se hunde en todos los aspectos, lo más relevante sigue siendo si hay primarias o no las hay, nadie cuestiona que medio país se junte un domingo a poner en una urna, boletas de listas sábanas, que serán adulteradas, que pondrán en riesgo millones de habitantes, por el simple capricho de no actualizar un sistema precario, arcaico, corruptible, cuando el mundo hace un año prácticamente, funciona en internet. Día tras día, se cuestiona si las clases si o las clases no, mientras que los chicos, pueden cursar una sola vez por semana, el resto no es debatible, si hay que inmolar millones dentro de escuelas para el “curro” electoral, serán víctimas necesarias, pero el negocio político debe seguir a cómo de lugar.

En pocos días más habrá una cosecha y no será de las mejores, solo los precios del mercado pondrán al resguardo grandes pérdidas. En pocas semanas más, miles de productores decidirán la siembra de un trigo y una cebada y sabrán por dentro, que cualquier número calculado, podrá modificarse, porque no hay ni justicia ni congreso que pare el antojo si el aumento de retenciones pasa por la cabeza de algún iluminado. Es la misma incertidumbre que cada mes, vive el productor ganadero, cuando decide vender un ternero, comprar un vientre o inseminar una vaquillona: el precio de hoy, es una nube en el viento, todo puede pasar, toda intervención puede llegar, el mercado desaparecer y quien sabe qué otra idea maravillosa cuadre en un país donde todos los proyectos políticos de la actual conducción, siempre conducen a un aumento impositivo, a una creación de un nuevo impuesto y a la constante amenaza de retenciones.

En ese mar de incertidumbre, solo un loco, un héroe, un patriota o quien no tuvo la posibilidad de vender todo e irse, sigue invirtiendo en la Argentina. Ese sujeto, tiene un solo nombre y el estado (este y cualquiera de los que estuvieron) saben bien que seguirá haciendo lo único que sabe hacer: producir.

Carlos Bodanza

Para Mañanas de Campo