× Inicio Agro Clima Hacienda Eventos Opinión Radio Agenda de Remates
Paisajes de feria
03.04.2021 | 21:20

Muchas veces en ganadería hablamos de la cadena de la carne, un simbolismo de funciones, de objetivos, de eslabones compuestos por cuestiones comerciales y en casi todas ellas, olvidamos uno de sus principales componentes: en cada uno de esos eslabones, existen personajes necesarios, todos concatenados, con particularidades, con formas de vida, con filosofía propia, que necesariamente terminan componiendo figuras que vale la pena destacar y conocer.

Hace pocos días uno de esos tantos componentes, sufrió un accidente, no importa quién ni como, pero si rápidamente pensé, qué importantes eran para este gran negocio, que de una forma u otra, terminan conformando una suerte de familia. En el repaso, uno puede ir detrás o para adelante, poco importa el orden de secuencias, pero en este pequeño reconto, claramente podríamos realizar columnas con cada uno de ellos y sus particularidades, caso el criador, el invernador, el matarife, el representante, el martillero, el feriero, el consignatario, el datero, el transportista, el de a caballo, el encargado, el simple mensual, el administrativo, el municipal, el de senasa, el carnicero y seguramente habrá alguno más que olvide, pero hoy, voy a referirme a estos tan singulares, queridos, respetados, viajeros, incansables, calculadores, solidarios, porque en cada uno de ellos está el costado más frío y con los números siempre en la cabeza, pero capaces de viajar mil kilómetros, solo porque alguien los invito y ellos entendieron que en el juego comercial, allí deberían estar, figura que engloba en una palabra, llamados, operadores de hacienda.

No hay corral que se les escape, están los prolijos, quienes llegan antes, esos que ni papel de kilos necesitan para recorrer la feria entera y saber al detalle los pesos del corral, si el ternero estaba entero o castrado, si había nubes en los ojos, si eran cruzas, si tenían más de una sola marca, si alguno estaba enfermo y cuánto detalle pueda saberse, ellos son capaces de observarlos. Están los que anotan y van tasando en la previa, cuánto son capaces de pagar, otros simplemente sacan el promedio a medida que compran y pueden compensar, para aquellos que no entienden las razones de porqué un lote se pagó más de lo necesario, pero tal vez no vieron que temprano, pagaron algo menos a lo pensado. Son calculadores, muy numéricos, con la cuenta de cantidades, con las jaulas contadas, con el desvaste mental en su cabeza, todo lo necesario para que lo comprado, llegue en los números deseados., en los plazos establecidos y sobre todo, sea negocio para quien representan.

Muchas veces el martillo los mira, como el grupie del casino, que agradeciendo la propina dejada, ellos también son capaces a veces de ser solidarios, de aflojar en un lote, de dejar pasar para que algún colega complete su jaula cuando el también podría correr el lote en cuestión. Cuántas veces un dueño se acerca en la feria y le cuenta que tal lote es suyo y ahí también a veces pondrá plata de más, para dar una mano, porque no siempre el negocio es lo único que manda y los sacrificios de todas las partes son vistos y recompensados.

Muchas veces pienso en los kilómetros, en sus familias que cada día los ven partir hacia alguna feria lejana, llegando a deshora, durmiendo a veces en hoteles, campos, compartiendo comidas, maldurmiendo y hasta muchos de ellos, volando, con todos los riesgos que eso implica, tanto en ruta como en el aire.

Ahí están, mano levantada, poniendo los dedos cada uno a su manera, afirmando con la cabeza o dándose vuelta, buscando quien es el que está corriendo el lote y muchas veces, respetando códigos que no siempre son queridos y comprendidos, pero que el negocio los ha llevado a entender, a conocer y en algunas ocasiones, a no respetar por propios motivos que cada uno de ellos tendrá en su interior.

Paisajes de feria, de remates, de un negocio que nace en el campo y que muchas veces termina en una oficina, pero que imperiosamente solo puede realizarse con el único lazo invisible que une a toda la cadena: la pasión. Mis respetos, mis saludos y sobre todo, mi solidaridad para todos ellos.

Carlos Bodanza

Para Aire de Campo - Radio Rivadavia