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Con un clima en contra, EEUU le mete presión a los granos
30.07.2021 | 07:46

La soja se negoció con subas por cuarta rueda consecutiva en la Bolsa de Chicago, donde los operadores siguen con preocupación la falta de humedad que domina los suelos de los Estados ubicados en el oeste y en el norte de la zona núcleo para la producción de granos gruesos estadounidenses, en momentos en los que las plantas definen el potencial de rinde que determinará el volumen de la cosecha 2021/2022, que comenzará a levantarse durante la segunda quincena de septiembre.

Estas mismas circunstancias también favorecieron el aumento de las cotizaciones del maíz por segunda jornada seguida. El cereal se encuentra más avanzado en el proceso de definición del potencial de rendimiento, por lo que habría zonas en las que las mermas ya resultarían inexorables.

Al cierre de los negocios las pizarras reflejaron alzas de US$5,51 y de 6,16 sobre los contratos septiembre y noviembre de la soja, cuyos ajustes resultaron de 508,99 y de 506,24 dólares por tonelada. En el caso del maíz, las posiciones septiembre y diciembre ganaron US$3,44 y 2,95 en Chicago, donde los valores de ajuste fueron de 219,67 y de 219,08 dólares por tonelada.

Según el mapa de monitoreo de la sequía publicado hoy por el Centro Nacional de Mitigación de la Sequía de los Estados Unidos, los dos Estados que mantienen encendidas las alarmas son Iowa –primer productor de maíz y segundo de soja– y Minnesota –tercer mayor productor de soja y cuarto de maíz–. En el primero, respecto de la semana pasada, la superficie con déficit hídrico creció del 69,96 al 71,15%, mientras que el área bajo condiciones de sequía severa aumentó del 26,92 al 29,95%. En el segundo de los Estados, que presenta déficit de humedad en el 100% de su territorio, las tierras con condiciones de sequía severa se incrementaron del 71,97 al 75,09% y aquellas bajo la calificación de sequía extrema, del 18,50 al 22,06 por ciento.

Como agravante del cuadro descripto por el organismo estadounidense, los pronósticos meteorológicos para los próximos 8 a 14 días anticipan lluvias por debajo de los registros normales para buena parte de ambos estados y para el centro-norte de las grandes planicies, donde también hay Estados que producen soja y maíz con déficit de humedad, como Nebraska, Dakota del Sur y Dakota del Norte. Los aportes de humedad estarían limitados al este del cinturón sojero-maicero, porción compuesta por Illinois –primer productor de soja y segundo de maíz–, Indiana –sexto en soja y séptimo en maíz– y por Ohio –noveno para ambos cultivos–.

En el análisis que hacen los operadores para intentar sacar conclusiones que todavía son parciales por el estado evolutivo de los cultivos se toma en cuenta la condición actual de los cultivos respecto de la vigente un año atrás, en función de los rindes estimados por el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA, por sus siglas en inglés) para el ciclo 2021/2022 y los relevados para la campaña anterior.

Al respecto, el lunes pasado el USDA redujo del 60 al 58% la proporción de soja estadounidense en estado bueno/excelente y la alejó del 72% de igual momento de 2020. En su informe mensual de mayo, el organismo calculó un rinde de tendencia para la nueva campaña de 34,16 quintales por hectárea, contra los 33,76 quintales del ciclo 2020/2021.

En cuanto al maíz, el lunes pasado el USDA achicó del 65 al 64% la proporción de plantas en estado bueno/excelente y también la distanció del 72% vigente un año atrás. La expectativa impuesta por el organismo para la campaña 2021/2022 es de un rinde de tendencia récord, de 112,66 quintales por hectárea, frente a los 107,96 quintales del ciclo agrícola anterior.

En función de todos estos datos, buena parte de los operadores considera que en maíz será imposible cumplir con la expectativa planteada por el USDA, mientras que en el caso de la soja, que tiene a agosto como el mes clave, se apuesta a que muy buenas productividades en el este compensen las mermas en el oeste y en el norte. Lo concreto hoy es la incertidumbre sobre los volúmenes que tendrán las cosechas de ambos granos, que en su último informe mensual de estimaciones agrícolas, el 12 del presente mes, el organismo proyectó en 385,21 y en 119,89 millones de toneladas, respectivamente. Esto garantiza la volatilidad para los precios en función de las cifras que los privados vayan publicando en la previa del próximo reporte oficial, que se conocerá el jueves 12 del mes próximo y para el que tendrán particular relevancia la evolución de los cultivos en los próximos días, antes de que los técnicos del USDA cierren su cálculos.

Pérdidas para el trigo de primavera

Hoy el trigo también cerró la jornada con subas importantes en el mercado estadounidense. En efecto, la posición septiembre del cereal en Chicago y en Kansas aumentó US$ 6,06 y 5,52, en tanto que su ajuste fue de 259,13 y de 247,84 dólares por tonelada, respectivamente.

El principal fundamento alcista fue el trigo de primavera, cuya cosecha recién se inicia. Ocurre que el principal Estado productor de esta variedad estadounidense, Dakota del Norte, arrastra una sequía grave desde antes del inicio de la siembra, que nunca logró ser revertida. Hoy mismo el 97,78% de sus suelos padecen condiciones de sequía severa y dentro de ese porcentaje, un 52,28% está calificado en estado de sequía extrema y un 10,37%, en sequía excepcional.

Luego de una gira de dos días por zonas productoras de Dakota del Norte, hoy el Consejo de Calidad de Trigo de EE.UU. proyectó el rinde promedio del Estado en 19,57 quintales por hectárea, el más bajo desde 1993. La cifra quedó abajo del promedio de 29,32 quintales estimado en las giras hechas entre 2015 y 2019 (en 2020 esta recorrida no se hizo por las restricciones impuestas en la lucha contra el Covid-19).

En su informe mensual de julio el USDA redujo de 51,66 a 47,52 millones de toneladas su estimación sobre el volumen total de la cosecha de trigo en Estados Unidos. Pero en función de lo visto en el norte de las grandes planicies, los operadores no descartan que en su próximo reporte de agosto el organismo deba volver a ajustar su expectativa sobre la producción del grano fino.

Dante Rofi

La Nación