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Responsables desde el campo al plato.
16.10.2021 | 08:15

El último día martes, comenzó una nueva campaña de vacunación contra la fiebre aftosa, una enfermedad que hoy se encuentra controlada en la Argentina, que más allá de las discusiones y debates con nuestros países vecinos, poseemos un status que debemos sostener con firmeza y convicción, pero no por ello cegarnos en muchas cuestiones que van más allá de lo sanitario y tienen que ver con cuestiones comerciales por un lado – las llamadas barreras pararancelarias – y algunos intereses internos – por qué no- que nada tienen que ver con la enfermedad y si con el sostenimiento de estructuras que tarde o temprano, deberán tal vez, reinventarse hacia otras enfermedades tan o más importantes que la aftosa, como las llamadas zoonosis y que hoy ven, en Carbunclo y Brucelosis, los principales estandartes.

Seguramente la cuestión sanitaria y de barreras – por ejemplo la patagónica- cada día parecen tener menos sentido en lo sanitario, donde el principal esfuerzo deberá ser puesto en cercanías de frontera y fortalecer una aduana sanitaria que debe accionar sin miramientos, a la hora de los controles y allí, seguramente, están las mayores debilidades del sistema, por eso seguramente ser libres o no de aftosa sin vacunación, es algo que requerirá más que una simple discusión sanitaria.

Justamente en un camino diferente, se encuadró la lucha hoy por un status sanitario en brucelosis, que en materia de salud, es mucho más importante que la aftosa, por ser una zoonosis, por afectar los índices reproductivos, por su persistencia en los rodeos bajo formas más crónicas si se quiere. De allí la enorme importancia de una continua vacunación que hoy es prácticamente inexorable junto con la campaña de aftosa y que hoy tener el 64% de los establecimientos con más de 300 vacas estén en saneamiento, es una medida fundamental para encarar la ganadería que necesitamos, más allá de que esto haya nacido en China y no en Argentina, increíble pero real, tras años de intentos, esta vez en manos de los buenos precios del país asiático, lograron hacer lo que nadie pudo, de allí la sumatoria de bronca, por la ridícula medida que tanto perjudicó a los ganaderos y hoy parece reencausarse, con la reapertura de los cupos de vaca tipo D y E, o llamadas conservas en la jerga.

Por último, el Carbunclo por viejo, no puede ser menospreciado. No solo significa una de las enfermedades más antiguas, sino con mayor capacidad de sobrevivir en el ambiente, otra de las peligrosas zoonosis y que justamente en el camino contrario a la brucelosis, hay países que no quieren mercados con carnes que poseean dicha vacuna. Así de extrañas a veces se comportan las barreras pararancelarias, pero nuestros objetivos deben ir más allá, cuando de sanidad se trata y hoy, Carbunclo como siempre, significa la vacuna más barata y tal vez, eficiente del mercado, de allí la insistencia de los organismos técnicos y profesionales, en sostener una obligatoriedad que debería nacer del propio productor, que en definitiva, siempre es el primer beneficiado.

Por todo lo dicho, la responsabilidad de todas las enfermedades, son del productor. Nos guste o no la campaña de aftosa, protestemos por la incorporación de brucelosis o nos moleste en la provincia que nos traben una guía por no vacunar Carbunclo. No se trata de culpas, se trata de responsabilidades y cuando entendamos que la carne es un alimento y que es lo que verdaderamente producimos, sabremos la importancia de que todo lo que termina en un plato, nace en el campo y con el, la verdadera salud de lo que consumimos.

Carlos Bodanza

Para Aire de Campo - Radio Rivadavia