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Tapar el sol con la mano
20.11.2021 | 08:36

El freno ocurrido allá por el mes de Mayo, hizo que todo el mundo pusiera el grito en el cielo: una ganadería Argentina que todos sabemos no puede estar atada al consumo nacional, por producción, por costos, por rentabilidad, la carne hace mucho tiempo dejó de ser una simple materia prima, convirtiéndose en un comodite que necesita mucho más que el simple estímulo de un país que hace rato, dejó de ser monocárnico –de carne de vaca hablamos -a la hora del consumo.

El problema de la oferta en la Argentina es un problema que no puede resolverse de inmediato, no alcanza con un discurso pre campaña y muchísimo menos puede solucionarse cerrando exportaciones, acordando con supermercados, necesita una respuesta integral, pero sobre todo mirando al futuro, previsible, con acuerdos con el sector ganadero para que pueda desplegar toda su potencia, su producción, libremente, sin un pie encima, como ha tenido desde siempre, sin más incentivos que un mercado externo, con uno interno que como hemos dicho, de una forma u otra, está enfermo.

Por eso lo que ocurra de aquí en adelante puede definir definitivamente qué va a pasar con la ganadería en Argentina. No es un problema solamente coyuntural, más allá de la fecha, donde es sabido que hay menor oferta de terneros en el mercado, que es la llamada “contraestación” ganadera, que se encuentra también en una baja oferta de vacas de descarte, vacas que ya fueron malvendidas meses atrás y que hoy también meten presión en el mercado por la falta de las mismas.

La ganadería necesita imperiosamente la exportación, para que los números cierren. Porque muchos de sus números, están dolarizados, porque justamente quienes engordan, lo hacen con dólares, esos que cuando un novillo o una vaquillona consume granos, terminan pesificados para poder convertirse en un bife en el plato de un consumidor argentino. Por eso, para compensar esa conversión, es necesario que el negocio, sea superador, tenga otros objetivos que no sean, pasar dólares a pesos devaluados y para eso también, es necesario que el Estado no pretenda que todo el resto haga el esfuerzo, mientras solo pretende buscar el aplauso y medidas que quedaron desactualizadas cuando allá por la caída del imperio romano, dejó de existir el pan y circo.

Son horas y días decisivos, será el momento de ver cuánta mezquindad posee la supuesta cadena ganadera, cuando todos simplemente se deshagan de responsabilidades y veamos a los carniceros decir que no forman el precio, a los frigoríficos excusarse con la oferta, a todo el resto aclarar que son solo intermediarios y al ganadero, como el culpable de todas las tragedias. Este embrollo, solo se soluciona con un acuerdo integral, pero insisto, un acuerdo en donde el primero en poner, sea el estado, no los privados. Para ello, hay que sacarle el pie de encima a la producción, hay que darle previsibilidad y cómo hemos dicho infinidad de veces, “el campo no necesita nada del gobierno” solamente que se corra a un costado y consensuar un subsidio que salga de la propia exportación, que sostenga el asado como corte emblemático y a lo sumo un par más de consumo cotidiano, pero no mucho más.

Seguramente soy muy iluso, seguramente tengo sueños difíciles de lograr aquí en la Argentina, basta ver a Lacalle Pou dar su discurso en el comienzo de cosecha de trigo en el país vecino para entender que no es tán difícil ser normales. Por eso prefiero dejar acá, ojalá que el fin de semana nos traiga algo más que un descanso, ojalá que nos traiga esperanza, algo que por un rato nos permita, volver a creer.

Carlos Bodanza

Para Radio Rivadavia

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