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Exportación, saber jugar el juego
11.01.2022 | 08:32

Comenzó el año, y para muchos, no de la mejor manera en cuanto a cuestiones ganaderas por las restricciones y los cortes ya sabidos, tampoco era ninguna novedad que todo esto se iba a oficializar en el 2022.

Pero la realidad, para los que intentamos ver las cosas de otra manera, si se cumple con esto y no vuelven a cambiar las reglas del juego, es que podremos saber cuál es el foco.

El sector sabe cómo producir, cómo exportar y cómo ser rentables, entonces, al menos sabemos hacía donde vamos.

“Creo que en estos últimos días se ha mezclado mucho la grieta entre los intra-campo o intra-sector y una parte del sector. Me parece que el gobierno está presentando la situación de una manera mucho más extrema a como la veo yo”, afirmó Víctor Tonelli analista ganadero.

 

¿Cómo se explica esto?

-Si uno analiza cómo ha sido el proceso de diálogo y construcción de esta nueva restricción donde solamente nos ponen arriba de la mesa siete cortes de los cuales cinco históricamente nunca se exportaron, pensar que de alguna manera esto va detonar al sector ganadero me parece una exageración.

En ese marco, lo peor que tenía el cepo que vivimos en el segundo semestre fueron los cupos donde nos ponían un limite de cuanto podías exportar. Peor aún, para mí, eran las cuotas asignadas a algunas plantas con mucho volumen, mientras muchas plantas o exportadores en planta quedaron afuera del sistema, que hizo que el precio del ganado no capture prácticamente casi nada del 40% de la suba en el precio de las exportaciones.

Por lo tanto, entre lo ideal, que sería que no haya ninguna restricción en un gobierno intervencionista, y lo que se logró, a mí me parece que no es para festejar, pero tampoco es para estar en guerra de guerrillas.  

 

Para quienes no están en el tema de faena, ¿cómo desvestimos esa media res para dejar estos cortes en el caso del novillo de exportación? Y, además, ¿esto puede terminar de una vez por todas matando la comercialización de media res y seguir con la comercialización por cortes?

-Son dos temas distintos, para exportar tenemos que despostar la media res porque no se exporta media res ni cuarto con huesos. Con lo cual, se exportan cortes.

De modo tal que la exportación es de alguna manera el enemigo natural de la media res en la distribución de la carne a cualquier mercado.

Entonces, lo que hacíamos antes y ahora para exportar, es despostar y vender los cortes.

La nueva reglamentación lo único que hace es limitar la exportación de nalga y de paleta, que, si bien son importantes, en términos generales no representan más del 7 u 8% de la media res.  

Y solamente para las categorías vaquillonas y novillitas, que por su peso en general no se exportaban y novillos y vacas clasificación A, B y C.

La vaca y el toro D y E quedan excluidos de esta limitante, por lo tanto, se puede exportar el 100% de la media res.

Cuando uno hace estas cuentas las limitantes naturales son muy bajas. Entiendo, desde una cuestión de principios, haya mucha bronca. Ahora, sacar las cuentas y estar plantados en pie de guerra por esto, a mí me parece una exageración.

 

Mucho se habla que en esta parte del año se viene el Año Nuevo Chino y que todo lo que va a China debería aflojar. En el primer remate del año que se hizo en la zona la vaca voló con un promedio mayor a los 180 pesos y un toro promedio de 193 pesos. Si en febrero viene el Año Nuevo Chino, acá no nos enteramos.

-China importa todo el año. Lo que pasa es que exacerba su apetito, si cabe la expresión, entre octubre, fin de noviembre y los primeros días de diciembre porque esa carne que se procesa y se embarca llega bien para este festejo extraordinario que se da en la segunda semana de febrero.

Hay que tener en cuenta que en general, entre tiempo de buque y tiempo de distribución interna, son 60 días. Es decir que todo lo que estamos viendo ahora en el mercado que se compra, se procesa y se exporta, llega después del año nuevo lunar.

China nunca para, por eso cuando se habla de las repercusiones de estas nuevas restricciones o limitaciones, claramente la liberación del toro y la vaca es para tenerlo en cuenta.

Entiendo los principios y la defensa de los valores, pero cuando hablamos de negocios, si somos empresarios, hagamos las cuentas.

 

El sector ganadero debería estar preocupado y sobre todo ocupado en mandar propuestas por el tema del precio de la carne en Argentina.

-Yo desde hace muchos años vengo trabajando con mucha gente en tener un plan estratégico de largo plazo y siempre te encontrás con las trabas de las propias entidades o el egoísmo de algunos dirigentes que si no lideran no están dispuestos a sentarse a administrar.

En realidad, es un trabajo en conjunto que tenemos que hacer todos los actores. Si tenemos un plan estratégico, definimos claramente cuál es el rumbo, con qué recursos y con qué mediciones vamos a desarrollar nuestra actividad, nos anticipamos a cualquier otro tipo de intención intervencionista.

Además, cuando el gobierno nos quiere imponer una agenda, ya tenemos un plan definido, probado y encaminado donde es muy difícil que nos muevan del camino que nos trazamos.

Pero siempre estamos improvisando y respondiendo a la iniciativa del gobierno de turno que nos va corriendo el arco y nos confunde permanentemente.

Cuesta entender cómo puede ser que un país ganadero como el nuestro, con la estructura, la capacidad, la genética y todo lo que tenemos que en el mundo es tremendamente valorado, no tenemos una guía de ruta ni un plan estratégico.

Por eso siempre estamos en un debate permanente y la coyuntura nos lleva puesto.

 

Por último, ¿qué expectativas tenes para la invernada?

-El diferencial entre la vacuna de otoño, que es la que te cuenta todos los terneros, y la vacuna de septiembre, que es la que ajusta el stock de fin de año, es cuanto menos del 5% más de terneros.

Todos los terneros que no nacieron cuando vacunamos en el inicio de la vacunación aplica como que lo hayas hecho o aún, el que vacunó al final, todo lo que está pariendo en diciembre normalmente no lo ingresa.

Entonces, tenemos una cantidad de terneros que no aparecen en el stock y que no quedan registrados donde el 5% del numero de terneros son 700.000 cabezas. Es decir, 700.000 terneros más de lo que te muestran.

Creo que vamos a tener un fuerte debate este año, y así espero que ocurra, repasando la metodología de medición del stock. La verdad es que está subestimado porque 5% en el número de teneros impacta directamente en la eficiencia de la medición de la relación ternero-vaca.

La invernada va a estar firme por una cuestión vinculada a la protección del patrimonio   del valor y es probable que este año, por efectos de la sequía, haya más oferta anticipada de lo esperado y menos interesados en comprar por falta de oferta forrajera.

Por todo esto, quizás la invernada no muestre la fortaleza que mostró el año pasado, pero nuevamente esperamos que el 2022 sea otro año realmente extraordinario para la cría.

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