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El invernador, ante una favorable relación de compraventa
01.07.2018 | 09:17

La relación de compraventa entre el gordo y el ternero de invernada está muy favorable para el engordador: "Se puede vender un novillito liviano a $42/43 por kilo y se compra un ternero flaco a $43/45, según peso y plazo de pago", afirma Javier Lafuente, de la consignataria Melicurá. Las causas de este comportamiento son la suba del gordo provocada por días de lluvias, paros y otros factores que restringieron la oferta, conjugados con un bajo valor del ternero. Este freno a los precios del flaco "fue causado por el aumento del valor del maíz y de la tasa de interés, que determinan que se deba castigar el precio de compra de la invernada para que el negocio cierre", razona Juan Pedro Colombo, de la firma Colombo y Magliano. "Si no influyeran estos dos factores, el ternero debería valer 50 pesos por kilo", agrega.

Feedlots

Colombo observa una demanda por terneros, aunque "sin voracidad". Justifica este comportamiento en el hecho de que los feedlots se cargaron de hacienda en plena sequía y en que se demoró la salida del gordo por las lluvias. "Hay muchos novillitos que se venden recién ahora", alerta. Por otro lado, en el mercado de invernada se nota mucha diferencia entre el precio del macho ($43/45) y el de la hembra ($39/40), con más dificultad para ubicarla en los remates. Sucede que "los invernadores no prefieren a las terneras porque se le pueden agregar pocos kilos y se engrasan enseguida", observa Lafuente. "Para comprarla deben obtener alguna ventaja en el precio", añade. Por estas razones, algunos criadores optan por vender pocas terneras y retener una proporción importante para reposición de las vacas viejas del rodeo.

Oportunidad

Otra diferencia se da en los machos: los feedlots demandan terneros de 200/210 kg o más para un engorde rápido. "No pujan por los muy livianos, que exigen más tiempo en el corral, con altos gastos de alimentación; estos son comprados por los invernadores pastoriles, que los confinan al fondo del campo para que crezcan", diferencia Lafuente. Mientras tanto, el mercado de hacienda de cría está tranquilo porque perdió fuerza el proceso de retención: una vaca preñada vale 14.000/15.000 pesos desde hace varios meses. En dólares, su valor cayó la mitad respecto del año pasado. El estancamiento de precios generó oportunidades para los agricultores: "Las vacas preñadas están muy baratas medidas en moneda grano, con un poco más de dos toneladas de soja se puede comprar un vientre preñado", destaca Colombo.

Por: Carlos Marin Moreno

La Nación

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