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Tecnología y Agronomía, las claves del manejo
29.12.2018 | 08:06

Realmente buenos rindes están apareciendo en toda la región, tanto en trigo como en cebada, tras una campaña que mantuvo en vilo a los productores con heladas tardías, granizos tempranos, y con Roya Amarilla.

Los asesores han tenido mucho trabajo en las recorridas. Uno de ellos fue el ingeniero Mauro Balza, responsable de desarrollo y servicio técnico de la firma Nufarm. “Cada campaña tiene sus particularidades. Desde el punto de vista climático, tuvimos heladas tardías o un clima un poco más frío durante el llenado de grano. En este sentido, cada campaña es distinta”. “Hablando de malezas y enfermedades, siempre tenemos que estar atentos para ver cómo se van desarrollando”.

 

El uso de la tecnología siempre termina de la mano del precio y este año en todo el ciclo de cultivos el precio fue muy conveniente, sobre todo para la fertilización. Un cultivo fuerte, con nutrientes y sin estrés, se comporta mejor ante las enfermedades. ¿Cómo percibieron el uso de tecnología a campo?

-El precio del cereal tuvo niveles muy interesantes. En el inicio de cosecha también hay valores importantes, por lo cual tenemos buenas perspectivas.

Las condiciones climáticas de este impulsaron a que se realicen prácticas como la fertilización, en donde vemos que ha habido aportes importantes en esta campaña y obviamente se ve reflejado en los rendimientos.

En lo que respecta al uso de tecnología a campo, desde Nufarm aportamos tecnología en lo que respecta a fito-sanitario, y principalmente para el cultivo de trigo todo lo que tenga que ver con la protección en la parte de malezas y enfermedades.

Estuve viendo informes y estudios en lo que respecta a la interacción que hay entre aportes de fertilización y respuestas a fungicidas. En este sentido, vemos que las prácticas que hacemos en el cultivo sin dudas están relacionadas, y lo que pasa con una impacta en la otra. Estos estudios van marcando que en bajo niveles de fertilización, sea con nitrógeno o fósforo, tenemos una mayor incidencia de enfermedades, y a medida que nos desplazamos hacia lugares con mayores aportes, en todo lo que es protección con fungicidas, se ven resultados superiores.

 

Una de las grandes preocupaciones es la resistencia a malezas. Inclusive este año se ha hablado muchísimo de los cultivos de servicios, cumpliendo una función de menor utilización de productos, pero más apuntando a buscarle la vuelta con agronomía a un mal uso de las moléculas disponibles. ¿Cómo lo viven ustedes?

-Sin dudas, es una de las problemáticas más importantes. La realidad es que se siguen registrando y va incrementándose el número de malezas resistentes en las distintas regiones. En el sur de la provincia de Buenos Aires específicamente, vemos el avance de crucíferas resistentes, inhibidores de ALS, etcétera. Es decir, el problema sigue aumentando.

Desde el punto de vista de integración de prácticas de manejo, tenemos varios puntos donde hacemos hincapié y de alguna manera van a permitir, o permiten, darle una mayor sustentabilidad a los sistemas.

Por supuesto que los herbicidas dentro de estos sistemas cumplen un papel clave y para preservar la duración de la vida de las moléculas es importante integrar distintas acciones, ya que servirán para favorecer a los mismos.  

En el manejo integrado de malezas, específicamente hablando de herbicidas, la rotación de principios activos es una de las prácticas fundamentales. Por lo cual, a la hora de planificar, lo importante es tratar de evaluar qué venimos utilizando en los lotes, hacia dónde va la rotación y todo lo que tenga que ver con esas cuestiones.

La idea es conocer toda esta información para armar estrategias eligiendo productos en donde podamos ir rotando los modos de acción, para evitar la aparición de nuevas resistencias.

 

¿Cómo se maneja el post-cosecha?

-En lo que respecta a control de malezas en los cultivos de segunda es fundamental tratar de evitar sembrar con maleza viva. Se puede utilizar algunos disecantes previo a la siembra del cultivo, con eso contralaremos a la maleza existente, y posteriormente se puede utilizar algún producto pre-emergente como alternativa.

Pensando en otras situaciones, sobre todo en aquellos lotes de fina que no vayan a cultivos de segunda, el monitoreo posterior a la cosecha es fundamental. Tenemos cierto margen para poder hacer un buen monitoreo y considerar qué malezas existentes tenemos y cuál es su presencia.

Todo lo que sea manejo previo nos va a permitir hacer una evaluación y ver qué es lo mejor para el tratamiento de ese lote.

Lo ideal es, en lo posible, hacer controles oportunos de malezas.

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