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Un año perdido para el criador
29.12.2018 | 08:08

Llegó el final, se acabó el año y para muchos, queda la sensación de tener las manos vacías, así al menos ven los criadores lo ocurrido en este año 2018. Por eso para un balance, es imperiosamente necesario mirar el pasado, analizar el presente e imaginar un futuro, las tres variables de un tiempo impredecible siempre en la Argentina ganadera.

El pasado de este año realmente era prometedor: las exportaciones mostraban un 2018 excepcional y vaya si lo fue en materia de números, con una faena creciente, con China empujando y con la vaca dando valores extraordinarios, todos estábamos esperanzados en que había llegado el momento. Mucho encerrado en los corrales, terneraje de marzo a pleno y cuando el mercado empezó a reaccionar allá por mitad de año, la economía nos recordó que estábamos en la Argentina, que la inflación se comía todo, que el dólar era para los que ganan en dólares y el ganadero se quedó esperando algo que nunca llegaría. Así transitamos el último cuatrimestre, viendo como cada día los precios se derrumbaban, sin embargo, la vaca salía, la vaca valía y allí se encontró la financiación que el gobierno no le dio a quien produce, porque a la hora de la especulación, de la timba, de ganar por ganar, hacia alli fueron las políticas económicas, a beneficiar a los que no dejan nada.

El presente, estas dos semanas que cerraron el año, nos devuelven quizás un espejismo, con dos semanas donde el mercado recordó que el consumo se hace fuerte para las fiestas, con menos oferta, con haciendas excepcionales, volvímos a ver valores interesantes, con terneros de 56,5$, con novillitos de 57$, con vaquillonas de 54$ y vacas de 44$, todo en el repaso de los máximos de un mercado que tendrá otra semana con poco ingreso y con frigoríficos que han licenciado operarios y que hasta el 10-15 de Enero no tendrán su capacidad al máximo. Para esto, la invernada poco y nada, algún 52-53$, con pocos negocios y remates que terminaron hace más de una semana.

El futuro? Si aprendemos las lecciones, diremos impredicible. Con faena de hembras elevada, con un verano que lo dicen Niño y otros susurran por lo bajo que no lo será y promesas ciertas de nuevos aumentos en tarifas y combustibles. El cambio va a llegar, pero no por organización, no por proyectarlo, llegará porque siempre el valor de la hacienda es un valor que termina copiando al dólar, tarde o temprano, pero de manera insana, “reventando” como se dice vulgarmente, algo que no es sano ni para el negocio, ni para la carne y muchísimo menos, para el mercado. Cuándo? Dependerá de variables que no conocemos, la climática y la política, los más desestabilizadores de los precios.

Por eso quiero terminar este informe con un deseo: que al criador le vaya bien. Porque allí nace todo, en esa piedra basal se apoyan invernadores, feed lots, frigoríficos, exportaciones. Todos los que siempre tarde o temprano, ganan plata y no miran para atrás. Ojalá el 2019 sea el momento de la cría, sea el año donde quienes tiren manteca al techo, no sean los timberos, ojalá que para que aquellos que este año hicieron plata exportando, la tengan que poner y la pongan para abajo.

Con este deseo me despido y cierro con un 2018, parafraseando al cantor de Hunguelén que sabiemente nos dice, “Es fácil mirar de arriba cuando abajo no se estuvo. El lechuzón por ojudo observa desde el alambre, pero va a matarse el hambre a la cueva del peludo. Si el de arriba tiene ganas, el de abajo es el que aguanta. Por eso a veces me encanta ver ladearle la osamenta; y ver que el toro se encuentra con que el ternero se agranda.” 

Feliz 2019, gracias por este espacio y si Dios quiere, lo mejor esta por venir.

Carlos Bodanza

Para Nuestra Tierra - Radio Colonia