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Inflación y faltas de ajustes, los grandes males del sector
31.01.2019 | 07:48

"Esto es algo que viene de larga data porque en el año 1992 ya se dejó de aplicar este ajuste y, a partir de allí, todas las empresas comienzan a tributar el impuesto a las ganancias sobre una realidad que no es tal”, explica Alejandro Larroudé, del estudio Barrero & Larroudé.

“En Argentina, en algunos años tuvimos inflaciones muy elevadas, como es el caso del año pasado (40%). En definitiva, las empresas al no haber aplicado ese ajuste por inflación lógicamente pagaron impuestos a las ganancias irreales”, añadió.

 

En ese afán recaudatorio se prevalece por la equidad y esto atenta sobre las obligaciones

-Evidentemente este cambio en las reglas de juego, donde las empresas habían previsto volver a aplicar este ajuste por inflación cuando la tasa superara el 33%, probablemente en este ejercicio iban a poder aplicar el ajuste por inflación y obviamente el resultado iba a ser otro.

Con este cambio del 33,33 a más del 50% prácticamente el ajuste no se va a aplicar cuando realmente tenemos índices de inflación de 47 o 48%.

Por lo tanto, aparentemente las empresas nuevamente van a tener que tributar impuestos a las ganancias que están inflacionadas, es decir, que son irreales totalmente.

 

¿Hay manera de defenderse de esa falta de aplicación del ajuste por inflación?

-Al no aplicar el ajuste por inflación la empresa va a tener que pensar que otra estrategia podría haber. Obviamente que son estrategias que no van a completar el 100% del beneficio que tendría ante la aplicación del ajuste.

 

En el caso puntual de las empresas ganaderas siempre es complejo el tema del ajuste

-En general todas las empresas tenemos este problema, pero refiriéndome a la empresa ganadera, hay que tener en cuenta que tipo de empresa es. Es decir, si es de cría, o de hacienda de invernada, por ejemplo.

Si el productor tiene muy claro esto, tal vez pueda mitigar un poco el tema de la inflación en cuanto a la elección o planificación que haga del tipo de venta y de la cantidad de cabezas y la calidad de hacienda que venda.

Esto le va a permitir tener una evaluación menor y, por supuesto, el valor del impuesto a las ganancias va a ser menor. 

Esto se da solamente en las empresas de cría, no así en los establecimientos con hacienda de invernada.

 

El fin de la extensión en bienes personales para los inmuebles rurales hizo mucho ruido, ¿cómo impacta esta situación en la empresa agropecuaria?

-Fue un tema delicado, con muchas idas y vueltas. En definitiva quedó la extensión total de los inmuebles, asique esos inmuebles que salen de ganancias mínima presunta,  tampoco van a tributar bienes personales.

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