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Sin terminación, la constante del mercado
09.03.2019 | 07:03

Semana corta para el análisis de un mercado de carnes que se mantiene caliente, no en cuestiones de valores sino en el termómetro social, económico e informativo, donde en la suma de cuestiones sucedidas, el anuncio de la baja del peso de faena de las hembras, vino a revolucionar más aún un mercado que ya tiene por si solo, cuestiones para calmar.

Dos días prácticamente de operaciones, donde los precios fluctuaron en lo ocurrido en últimas semanas, pero lo que más parece marcarse es la calidad de las terminaciones, donde allí se generan grandes diferencias de precios, por un lado en la gordura, pero principalmente en la proveniencia de dicha gordura, en una enorme grieta para las terminaciones a corral o suplementado vs lo que llega terminado a campo, en muchas ocasiones, 6-7 y hasta 10$ menos, un castigo que debe tenerse muy en cuenta por el productor a la hora de enviar sus remitencias al mercado central.

Más que seguir repasando valores que se repiten, miramos hacia el interior y vemos un mercado completamente impactado por el clima, en lugares donde el agua recién permite que algunos comiencen a ver el horizonte y otros donde como en el SO o para La Pampa, sufren una atroz sequía que marca grandes remates en cantidad, precios en retroceso y una constante diarrea de vacas en todas sus variables, que reflejan claramente lo que ha sido un nuevo mes de febrero con un 48% de faena de hembras y números que en algún momento de esta calesita, vamos a terminar “pagando” si existe un término adecuado para graficar que es lo que va a ocurrir cuando este producto se encuentre más escaso. Claro, vale decir que dentro de todos los precios que vive el gordo en el interior, la única categoría que llega bien terminada, justamente es la vaca, el resto, llega siempre “faltón”, sin ese estímulo que necesita el “consumero” para pagar valores de plaza.

La invernada en franco retroceso, con 62-63$, con una zafra adelantándose y sin especulaciones, con campos que necesitan aliviarse, con destetes apurados y con una ternera que sufre día a día la enorme diferencia de precios que tiene respecto al macho y no hay parche ni medida prohibitiva que alcance a frenar, cuando en definitiva el único atractivo, siempre son los estímulos, al menos en lo personal y tras experiencias vividas, esto de prohibir, solo lleva a un nuevo motivo de desaliento.

El mercado del vientre sigue debatiéndose ante las necesidades económicas, donde se sufre más intensamente la falta de crédito y un plazo suficiente, para salir a pagar lo que habría que pagar, si vemos por ejemplo una vaca gorda pagarse 43$ con casi 600 kilos, no hay demasiado para explicar,  cuando un vientre nuevo preñado, a veces no alcanza dichos valores.

Por eso por estos días ver alguna línea con tasas más humanas, parece ser una luz en el túnel, algo que veremos si se mantiene, si puede ampliarse a otras líneas y si de esta manera un negocio que vive de las necesidades, podría llegar a poner algunas cosas en su lugar. Porque en definitiva, los mismos funcionarios que hoy culpan a la carne de la inflación, son los que mes a mes, hacen agua en cualquier cálculo, número y medidas, funcionarios irresponsables de jeta grande, que sería bueno se dediquen a solucionar lo que no han sabido o se hagan a un lado, antes de dar un mensaje que siempre tiende a culpar a los demás –en este caso al campo- en vez de mirarse al espejo y ver el fracaso en el que viven.

Carlos Bodanza

Para Nuestra Tierra – Radio Colonia

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