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Trigo. Radiografía sobre cómo corrió su propia frontera
06.07.2019 | 08:13

Regreso con gloria. Luego de haber caído a niveles mínimos en el gobierno anterior, como con la siembra más baja registrada en más de 100 años en los ciclos agrícolas 2009/2010 y 2012/2013 (con 3,3 millones de hectáreas), el área con trigo creció un 48% al compararse su promedio de las últimas tres campañas (2016-17/2019) contra el promedio de las siete anteriores (2009-10/2016).

El dato se desprende a partir de información de la Secretaría de Gobierno de Agroindustria de la Nación, que conduce Luis Miguel Etchevehere.

En el gobierno anterior, las trabas para exportar el cereal, con los Registros de Operaciones de Exportación (ROE) y el mecanismo de cuotificación de las ventas externas, determinaron que la superficie del cereal acotara su mayor presencia a las regiones trigueras típicas del sudeste y el sudoeste bonaerense.

Tras la asunción del Gobierno de Mauricio Macri, se quitaron los permisos para exportar y también se removió el sistema de cuotas. También se bajaron a 0% las retenciones al cultivo que estaban en el 23% (el año pasado el actual gobierno reimplantó los derechos de exportación con el esquema de $4 por dólar exportado).

Sin el freno de mano puesto, la superficie con el cereal despegó. De 4.174.561 hectáreas del promedio 2009-10/2016 el área pasó a 6.193.023 hectáreas, un incremento del 48 por ciento.

Pero el auge no quedó ahí. Hubo regiones donde la superficie se duplicó y hasta se triplicó marcando un retorno del cultivo a zonas donde había sido relegado por las trabas del gobierno anterior que más que el trigo incentivaba a la soja, cultivo que, más allá de las retenciones, nunca tuvo trabas para exportar.

Para el Gobierno actual, el trigo volvió a ser federal, y lo refleja la expansión en diversos puntos de la Argentina.

San Luis fue la provincia que más creció, en términos porcentuales, en hectáreas implantadas, con un 255%. Pasó de sembrar 6729 hectáreas promedio entre 2009/10-2015/16 a 23.913 hectáreas entre 2016/17 y 2018/19.

Córdoba aumentó un 102%, de 670.544 hectáreas a 1.355.738; Santiago del Estero un 97%; de 201.061 a 396.897 hectáreas; Santa Fe un 81%, de 559.083 a 1.011.453 hectáreas, y La Pampa un 73%, de 199.867 a 346.753 hectáreas.

"Una vez que al trigo le sacamos las trabas, aumentó la producción -con tres cosechas récord-, se expandió el área sembrada y el cultivo volvió a provincias que habían recortado drásticamente su siembra por falta de competitividad y de reglas claras", dijo Etchevehere sobre la expansión.

"Que el trigo vuelva a ser federal trae enormes ventajas a las economías de las provincias, porque representa actividad durante el invierno, inversiones, demanda de insumos, de servicios, de labores. En definitiva, movimiento económico en las diferentes localidades", agregó el funcionario.

En la provincia de Buenos Aires, la principal en materia de trigo, el área subió un 18% en el período 2017-2019 versus 2010/2016 (de 1.903.424 a 2.237.543 hectáreas), según el relevamiento realizado en la cartera nacional de Agroindustria.

No lo hizo más porque en las regiones típicas del sur provincial el cereal se mantuvo relativamente estable, más allá de las variaciones en algunos ciclos agrícolas. No obstante, dentro de la provincia hay ciertas regiones donde el cereal literalmente explotó en superficie implantada.

"En el norte bonaerense, Pergamino, Rojas, Salto y Arrecifes, creció 159,8% en promedio", destacan en Agroindustria. Esto demuestra cómo el cereal inclusive se expandió con fuerza en el norte bonaerense.

Con el trigo no solo hay más desarrollo económico (para los productores es una caja importante a fin de año, con la cosecha en noviembre-diciembre), sino que se mejora la sustentabilidad de la agricultura en general.

En la campaña 16/17 la suma de gramíneas (explicado en un 40% por el trigo, al margen del maíz y la cebada) volvió a superar la superficie con soja, algo que no se daba desde la campaña agrícola 2002/03.

Más allá de la quita de las trabas al cereal, el Gobierno ha tomado otras medidas con impacto en toda la cadena. "Hay medidas que están siendo de impacto en toda la actividad agrícola. Por ejemplo, el Sistema de Información Simplificado Agrícola (SISA) que ha reducido las presentaciones y simplificado los trámites. Hemos avanzado con la industria molinera en la formalización de la cadena, lo que ya está a la vista en la registración de producción de harinas (al respecto, tras la instalación de cajas negras en los molinos, en mayo la molienda de trigo fue la más alta en 10 años). Además, el sistema STOP ha reducido drásticamente la espera en puertos, lo que impacta en la calidad de vida de los camioneros y en la eficiencia de la logística", dijo Guillermo Bernaudo, secretario de Agricultura, Ganadería y Pesca.

Por: Fernando Bertello

Para La Nación