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Pensamientos al PASO
11.08.2019 | 09:40

En este día de PASO, quisiera reflotar los conceptos de un gran amigo que me dio el cooperativismo y la vida. Me refiero a don Francisco Loewy, un agricultor de Colonia Lapin, que emigró de Alemania en 1939, en el auge del nazismo. Aquí, en la Argentina, integrado al cooperativismo, fue presidente de la ya desaparecida Cooperativa Granjeros Unidos de Rivera y durante numerosos períodos presidente de Fraternidad Agraria, entidad tradicional de segundo grado, que fue fundadora de Coninagro en 1956.

Presentado don Francisco, recuerdo que asiduamente me visitaba en Bahía Blanca en la antigua sede de la Sucursal de ACA, en Estomba 456, donde me deleitaba escuchando su siempre sabia manera de ver las cosas. Era un filósofo práctico. De hecho, dejó impresa esa mirada distintiva en dos libros: “La ecuación Argentina” y “La Encrucijada”, éste último escrito cuando aquilataba los 90 años…

De él aprendí lo que es el “Tiempo Activo” y la “Convergencia Persistente”... Decía que al apresurado habitante de la ciudad esta noción quizás le sea extraña. Sin embargo, a los agricultores les es profundamente familiar. Veamos por qué.

Me señalaba que “a cada siembra le precede un largo proceso de preparación de la tierra. Una vez nacido, el sembrado requiere un seguimiento activo de observación, apoyo y defensa. Pasan meses de lenta transformación y, sila naturaleza ayuda, ocurre el despliegue de un mar de espigas ondeando al viento. Vuela el polen, se hincha el grano y la planta, colmada de vida germinal en su cúspide, se abandona a la muerte. Pasa la máquina. El mar de espigas se convierte en rastrojo. Y de pronto sentimos, que ha pasado un año. Un año de Tiempo Activo”.

Y destacaba: “El propio desarrollo de una unidad de producción agraria representa un tiempo activo permanente, a partir del diseño y rediseño de su infraestructura, de su rotación de cultivos y de su adecuación siempre renovada a nuevos datos económicos y tecnológicos. El tiempo activo es tiempo dinámico, que se integra acompasadamente en los ritmos propios del medio involucrado, dando margen amplio a todos los reacomodamientos necesarios”. 

El otro concepto que alguna vez me explicó el querido y siempre recordado don Francisco Loewy, fue el de la Convergencia Persistente de todos los medios idóneos hacia el objetivo enfocado. Esta convergencia es el motor del Tiempo Activo en su aproximación a las transformaciones deseadas. Sin prisa pero sin pausa.

La Convergencia Persistente, sostenida a través de un Tiempo Activo, constituye una fórmula de gran potencialidad instrumental. Supera a cualquier voluntarismo revolucionario por la profundidad y la solidez de las transformaciones que puede alcanzar.

En síntesis, completaba su pensamiento don Francisco, esa persistencia que ha logrado el desmontaje de estructuras vertebrales de nuestra sociedad, probando su eficiencia en lo negativo; si la orientáramos hacia fines positivos, esta metodología evidentemente eficaz, nos abriría un camino hacia la recomposición…

Vaya en este día de PASO, este momento de reflexión que nos dejara mí siempre querido amigo don Francisco Loewy desde la sabiduría que habitaba en él ya no sólo como agricultor sino como dirigente comprometido en el país que lo cobijó de la barbarie nazista y al que amó mucho más profundamente que muchos nativos de estas tierras.

José Luis Ibaldi

Para Mañanas de Campo