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El poder de los activos colectivos
04.09.2019 | 07:03

Por Lic Iván Ordoñez

Cuando pensamos en los activos colectivos, estamos pensando en cómo se coordinan los jugadores de un mercado, porque es tan importante lo que uno hace adentro de la tranquera, como lo que uno afuera de la tranquera.

Entonces, los productores agropecuarios argentinos son relativamente buenos tranqueras adentro. Siempre se tienen puntos para mejorar, pero la verdad es que son muy eficientes a la hora de producir.

En general, cuando tienen que comercializar su producción, es cuando salen afuera de la tranquera y ahí se encuentran con un montón de dificultades que los tienen empantanados hace décadas.

Los productores agrícolas, dada la alta tracción de demanda externa que tiene lo que ellos producen, han logrado ser más eficientes en la comercialización.

Ahora, las producciones que están ligadas al mercado interno enfrentan varios dilemas en torno a cómo comercializar y a cómo repartir el valor agregado que produce cada nodo del sistema de producción de una manera en la cual todos se vean recompensados por el esfuerzo que hacen.

Entonces, cuando hablamos de activos colectivos, hablamos de la producción de acuerdos que generan un valor mensurable del cual todos los que lo están produciendo se puedan apropiar.

Un activo colectivo histórico de la ganadería Argentina es el acuerdo que se hizo en todo el sistema para erradicar la aftosa. El activo colectivo que generó la ganadería argentina de ganados y carnes es el constructor del activo colectivo ganado argentino libre de aftosa, generando que el ganado argentino libre de aftosa valga mucho más que el ganado argentino con aftosa.

Esto se puede medir reintegrando el valor de los cortes en una res que eventualmente será ganado en pie. Entonces, nosotros con la carne con aftosa solo accederemos a mercados que no paguen por nuestra producción valores altos o donde no se pague en tiempo y forma.

En oposición a esto están los mercados de altísimo valor que piden cada vez más mayores certificaciones de calidad sobre la producción.

Cuando hablamos de los activos colectivos estamos hablando de acuerdos que tienen una implicancia muy concreta en el valor de determinados activos, en este caso, la totalidad del ganado argentino.

Es interesante analizar que es un productor ganadero porque Argentina tiene ciento ochenta mil productores registrados. O sea, gente que declara tener vacas. Cuando empezamos a ver los números, de esos ciento ochenta mil solo hay ciento sesenta mil que tienen más de cien cabezas. Entonces, tenemos un gran porcentaje que tienen menos de cien cabezas.

¿La tecnología que utilizan estos últimos son las más mismas que aquellos que tienen más de cien? Uno a priori se imagina que no, pero después, los que tienen más de quinientas cabezas, ¿son distintos a los que tienen más de cien? ¿Y los que tienen más de mil?

Entonces, el tamaño del rodeo nos sirve para calificar la gestión que hace un productor pero hasta cierto punto. Es decir, podemos tener productores ganaderos relativamente pequeños, pero que inyectan un montón de tecnología, procesos y demás, y quizás estén muy por arriba de un productor grande.

El tamaño del rodeo es un indicador de cómo gestiona su rodeo un productor hasta cierto punto, después empiezan a jugar otras cosas.

Cuando nosotros somos un sistema productivo que no está orientado a la calidad, sino que está orientado a volumen y a reemplazar falencias de precios con mayor cantidad de volumen, es lógico que no haya una mirada puesta en el mercado de demanda.

También hay un tema de homogeneidad porque el cliente quiere un producto homogéneo.  Aparte, también es difícil generar activos específicos y cuando no los podemos generar no podemos atender demandas específicas que puedan surgir de algún mercado en particular.

La realidad es que estamos acostumbrados a un sistema que premia mucho volumen o pelea por el precio y en ese sistema no parece muy lógico querer distinguirse. Ahora que pasa, una cosa es producir sistémicamente para atender nichos de mercados y otra cosa es que haya productores individuales que hayan encontrado nichos de mercados. Pero esta es la diferencia entre alguien que distingue del resto y un sistema que es de excelencia en su conjunto.

Una de las cosas interesantes del agro, que no pasa en otros sectores de la economía, es que a todos les que conviene que todos hagan bien las cosas. Entonces, si todos hacen bien las cosas, se crearan activos colectivos que se puedan medir, agregar valor y donde todos ganen.

Prensa Aprovis