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El mercado, una cuestión de decisiones propias
09.11.2019 | 07:20

Al finalizar un remate esta semana, mi primer pensamiento fue entender que cada remate feria es fascinante, tiene la particularidad de ser un evento único, que por un instante, puede convertirse en un pequeño momento recordable, que solo aquellos que participaron, tuvieron la posibilidad de formar parte. Hace una semana en esta columna, yo hablaba de que había pasado la tormenta en Liniers y que aún las réplicas no habían llegado a la invernada, justamente del remate que menciono, es donde se sintieron más fuerte aquellos rebotes.

Invernada dije? Claro pensemos que el promedio del ternero fue de casi 96$, que hubo un máximo de 101$ para algún ternero de 190 kg y que se pagaron 106$ por animales de 142 kg. Lógicamente que esto no será referencia, pero ocurrió, algo pasó que los presentes decidieron ir hasta ahí. Había plazos corrientes, la hacienda mostraba huellas de la primavera seca, no había nada extraordinario, salvo que muchos compradores, tenían que reponer y esto es lo que marca, que si alguien vendió gordo, por la misma plata, va a reponer patas, sin calcular pesos al kilo, solo patas por patas, se entiende?

Por eso, más allá de ver la brecha nuevamente, la cuenta de la hembra también daba la reposición, si vendiendo vaquillonas gordas, la ternera en la cuenta daba la relación, dos terneras por una gorda, de ahí también la diferencia con el macho.

En cuanto al consumo las cosas siguen igual, con el toro mostrando una firmeza inaudita, vimos varios corrales venderse a 80$, con animales de 800-900 kg, que en la calculadora representan el absurdo de que por pocos pesos más, hace 30 días, alguien habrá vendido reproductores con plazos y estos toros al kilo, se cobrarán en no más de un mes. Ingratitudes de un negocio, donde hacer cuentas para atrás solo muestra que en un país tan inestable, se pierde 100 veces y se gana alguna que otra.

La vaca sigue su propio camino, con la novedad de que hay ferias como en Bahía Blanca, que Senasa divide en dos, una feria con destino a china y separados, una feria con destino a faena. A la vaca no le importa, hacia un destino u otro, se sigue pagando con firmeza, mientras novillos y vaquillonas tuvieron sus vaivenes con un Liniers que por ejemplo, los dejó promediando los 75-76$.

Con las pariciones terminando, con los servicios en marcha, con los campos tirando tras las lluvias, todo está por escribirse, no hay nada seguro más aún en regiones como las del sur de la provincia o La Pampa, donde lo más seguro es que las lluvias se corten en verano y que esta primavera errática, termine trayendo una factura cuyo monto será de menos preñeces, menos vientres y un futuro que en la lógica, debería marcar firmeza en todas sus posibilidades, menos en la política que es el único juego donde lo incomprensible, siempre puede ocurrir.

Será una semana para observar el clima, serán días para seguir cómo se maneja la oferta y de cara a un próximo fin de semana largo, el consumo dirá que pasa con los bolsillos y allí estará también la clave de los precios. Variables sobran, por eso lo fascinante de este negocio, es que cada uno puede analizarlo a gusto y seguramente sus verdades, serán ciertas.

Carlos Bodanza Para Nuestra Tierra

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