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Al trigo todos lo ven con buenos ojos
21.05.2020 | 07:17

En zonas puntuales de Córdoba, Chacho, Jujuy, Salta y Tucumán, la siembra de trigo 2020/21 ya dio inicio, según el relevamiento semanal del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación. 

Y esta campaña nace con un pan bajo el brazo para una economía afectada por una extensa recesión que se agravó por las consecuencias de la pandemia global de Covid-19.

“Comienza una campaña con mucho viento de cola”, sintetizó la Federación de Acopiadores de la Argentina, como resumen de lo que se espera para el ciclo que acaba de iniciarse y de lo que la edición 2020 de A Todo Trigo”, que este año se realizó de manera on line.

El presidente de la entidad que representa a los acopios y organiza este encuentro, Fernando Rivara, recordó que la Bolsa de Cereales de Buenos Aires estima un incremento en la siembra y en la producción de trigo, lo mismo que la Bolsa de Comercio de Rosario.

“Ello significa que los argentinos tienen la materia prima para el pan asegurada y que ingresarán a nuestro país aproximadamente 3.200 millones de dólares, de los cuales 380 ya quedarán en las arcas del Estado como derechos de exportación”, indicó Rivara sobre el aporte que hará el cereal a la economía.

Indicadores productivos

En la jornada, asesores privados subrayaron que los indicadores productivos son favorables al cereal.

Para Pablo Calviño, los cultivos de invierno son los únicos que están mostrando buenas perspectivas en materia de rentabilidad en la mayor parte de las regiones trigueras. Por eso, consideró que “sería una lástima desperdiciar la oportunidad”. 

"Tenemos pisos de rendimientos suficientemente altos como para pensar en buenas tecnologías para aplicar. Si no lo hacemos, seremos nosotros los limitantes para que los rendimientos no se puedan expresar”, agregó.

Por su parte, Fernando García y Nahuel Reussi Calvo coincidieron en que “es un año muy promisorio para el trigo en todos los aspectos”.

Una clave que consideraron esencial es realizar estudios de fertilidad de los suelos para ajustar el manejo nutricional en los diferentes ambientes, dependiendo del déficit que tengan.

“Solo el 20 por ciento de los suelos que se destinan a trigo son diagnosticados; es muy poco. La propuesta es captar ventajas a partir de un diagnóstico correcto y debemos avanzar en esa dirección”, afirmaron.

Indicadores económicos

En tanto, A Todo Trigo también contó con un panel de expertos en el mercado que destacaron el buen presente del cereal en relación con el resto de los granos. 

“El trigo es el que mejor la está pasando en este contexto, y esto debería mantenerse de aquí en adelante”, subrayó Dante Romano, de FyO. 

La clave, desde su punto de vista, es que este cultivo no se convierte en biocombustible, por lo que no sufre las bajas del maíz y de la soja debido al derrumbe del petróleo, y su uso como forraje es acotado. 

En este marco, destacó que la demanda mundial está activa porque, al estar muchos países en cuarentena, las familias consumen más harinas para producir sus propios alimentos.

Celina Mesquida, bróker de RJO’Brien, advirtió que la relación trigo-maíz es favorable al primero, pero más que todo por la baja del maíz que por una mejora del trigo. 

Desde su punto de vista, hay que mirar con atención qué sucede en muchos de los países productores y exportadores. Rusia y Rumania, por ejemplo, han restringido sus exportaciones para asegurar el abastecimiento interno.

También es esencial el rol de Australia, que siempre fue uno de los principales proveedores del sudeste asiático, y que en las últimas campañas sufrió fuertes mermas productivas por factores climáticos. Ese mercado fue ganado en gran parte por Argentina en los últimos años. 

Por último, el analista de la consultora Nóvitas, Enrique Erize, coincidió con sus pares en el que trigo será en esta batalla el “gran ganador”, porque el 80 por ciento de la producción se destina al consumo humano directo. “Nadie pensará en cambiar el auto, pero sí todo el mundo necesitará comer", resumió en simples términos. 

El problema, para Erize, puede ser político. “Argentina es súper competitiva: tiene una estructuralidad exportadora única en el mundo. Nadie nos iguala, ni siquiera Ucrania. Podemos producir alimento barato para 44 millones de personas y al mismo tiempo llenar de dólares al BCRA si quisiéramos", disparó, aunque alertó que “hay gente en el Gobierno Nacional que piensa que se puede meter mano en el mercado de trigo”.

Agrovoz