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La cebada, sin buenas nuevas
23.06.2020 | 07:25

La pandemia mundial ha desacelerado la demanda de cebada en estos meses, lo que desalienta la industrialización y las exportaciones de la variedad cervecera. En Argentina, los stocks finales 19/20 cubrirían 100 días de consumo con precios desalentadores.

La campaña de cebada 2020/21 está reflejando el tono bajista con el que está transcurriendo la campaña 2019/20. Sumada la caída de los precios de los otros granos utilizados en la alimentación animal, como el maíz, y el incentivo de los precios del trigo, el valor de la cebada forrajera esté en uno de los niveles más bajos en varios años. Con la diferencia de precios existente entre la forrajera y la cervecera y algunos problemas de calidad que derivaron en mayor volumen de forrajera en esta temporada, todo ha sumado para que se estime una disminución en el área destinada a este cereal. Las estimaciones de caída exhiben un amplio rango, que van de 2% a 15%.

La campaña 2019/20 tuvo una producción a tono con años anteriores

En la campaña 2019/20, las siembras de cebada cubrieron poco más de 1.277.000 hectáreas, de acuerdo con datos del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca (MAGyP). Sobre la base de 1,12 M ha cosechadas y un rendimiento promedio de 33,75 quintales por hectárea, se logró una producción de 3,78 millones de toneladas según la misma fuente.

Los stocks iniciales en el ciclo 2019/20, es decir, la cebada que “sobró” de la campaña anterior, ascendieron a 650 mil t, siendo los inventarios iniciales más altos desde el ciclo 2014/15. Este inicio de campaña de gran stock se debió a la gran cosecha 2018/19, la más alta registrada en nuestro país con 5,06 Mt.

Sumando ambos componentes, se obtiene que la oferta total de cebada en la campaña 2019/20 se estima en 4,4 Mt. En comparación con la oferta del ciclo previo −la más alta en los registros−, la actual resulta un 15% inferior, pero es un 6% superior si es comparada con la oferta promedio en los últimos cinco años.

El total de la demanda retrocede en la campaña 2019/20

Las exportaciones comenzaron a ralentizarse, particularmente las de cebada forrajeras

Como resultado de la pandemia mundial de coronavirus, que generó una disminución en el consumo de cerveza a nivel global, y particularmente en un comprador clave de la cebada argentina como es Brasil, el desempeño exportador de la cebada cervecera, que había comenzado el ciclo con un álgido ritmo de embarques, comenzó a debilitarse a partir del mes de mayo.

Las exportaciones de cebada forrajera, por otro lado, ya desde el inicio de la campaña 2019/20 venían mostrando una reducción considerable respecto del ciclo previo. Es esperable que los cambios en el contexto internacional generen un mayor impacto en el grano forrajero que en el cervecero, al tener la actividad industrial destinada a consumo humano un comportamiento más estable a lo largo de las distintas campañas comerciales.

Mientras que en el ciclo comercial 2018/19 la exportación se había beneficiado con una producción argentina récord en el contexto de una caída de la producción global a su menor nivel en seis años, en la campaña 2019/20 las cosas fueron diferentes. La producción local disminuyó, al tiempo que el producto mundial alcanzó su máximo registro en décadas.

También hay que considerar que la reintroducción de los derechos de exportación para ambos tipos de cebada constituyó un desincentivo adicional a la exportación y, por ende, a la producción. Los derechos de exportación se reintroducen en septiembre de 2018 con el menor tributo que surja de comparar 12% sobre el valor FOB o $4 por dólar exportado, lo que en la práctica significó que nunca llegó a aplicarse 12% y que con la creciente pérdida de valor de nuestra moneda la alícuota estuvo en un mínimo de 6,6%. En diciembre del año 2019 se dejó sin efecto la opción y la alícuota quedó en 12%. En marzo de 2020 se fijó la alícuota del DE en 12% para ambas cebadas.

Entre diciembre de 2019, cuando comenzó la campaña comercial del cereal, y abril de 2020, las exportaciones de cebada cervecera alcanzaron a 728 mil t, de acuerdo con datos del INDEC. En el período comparable del año precedente (dic.2018 a abr.2019), los despachos eran prácticamente iguales, totalizando 730 mil t. El promedio de las últimas cinco campañas en esos 5 meses es de 619 mil toneladas.

En el mismo lapso, los embarques argentinos de cebada forrajera fueron de 979 mil t. En este caso, la caída con respecto al año pasado es 40%, mientras que, si se compara con el promedio de las últimas 5 campañas, los despachos presentes resultan 21% inferiores.

En mayo, según datos de la agencia marítima NABSA S.A., se despacharon 94 mil t de todo tipo de cebada, sin especificaciones si es calidad cervecera o forrajera. Esto indica un debilitamiento en el ritmo de embarques, ya que, si bien el volumen exportado suele caer estacionalmente en mayo, no suele hacerlo en tanta magnitud. El promedio de exportaciones para mayo en las últimas 5 campañas es 157 mil t sumando ambos tipos de cebada, muy por encima de los registros actuales.

Más allá de lo embarcado, es interesante ver la marcha comercial de la cebada a través de los datos de compras domésticas y ventas externas que publica el MAGyP.

Al 3 de junio, el sector exportador llevaba compradas 1.177.200 toneladas de cebada cervecera, apenas por encima de lo adquirido a la misma altura del 2019, pero 29% por encima del promedio de las últimas 5 temporadas. Un 99% de dichas compras tenían precio en firme, por lo que estaban cubiertas las ventas externas, que ascendían a 947,2 miles de toneladas. Estas ventas al exterior eran 6% inferiores a las registradas a la misma altura del año pasado.

En el caso de la cebada forrajera, los exportadores acumulaban compras por 1.087.200 t al 3 de junio, con una fuerte caída interanual de 37% y menos pronunciada de 5% frente al promedio de las últimas 5 campañas. Las adquisiciones en el mercado doméstico cubrían los compromisos con el exterior. Las DJVE de cebada forrajera totalizaban 1.056.000 t, 40% y 19% menor a lo registrado a la misma altura del año pasado y del promedio de 5 años, respectivamente.

En vista de estos datos y a partir de consultas con comerciales de este sector, se estima que las exportaciones de cebada (toda) totalizarían 2,2 Mt en el 2019/20. De ese total, 1,1 Mt corresponderían a cebada cervecera y 1,1 Mt a forrajera. De materializarse esta estimación, la campaña culminaría con exportaciones 35% inferiores a las del ciclo pasado (3,4 Mt) y 15% por debajo del promedio de las últimas 5 temporadas (2,6 Mt). Esta aproximación está sujeta a cierto margen de variabilidad al encontrarnos en un año atípico, en el cual hay que ajustar más seguido las previsiones.

Consumo Doméstico

Dentro de las fronteras del país, la cebada se utiliza para el proceso de malteo en el rubro de la cervecería o para la elaboración de alimento balanceado, además de su empleo en consumo animal directo y otros usos, como semilla para la siembra.

La demanda más importante en términos cuantitativos es la de la industria cervecera. Suele ser un consumo muy estable, con cantidades similares procesadas en cada mes. Resulta infrecuente que el volumen de malteo de este cereal presente caídas importantes. Sin embargo, por la actual pandemia de COVID-19 y la consecuente caída de actividad generada por la cuarentena, se produjo una disminución considerable en la producción de abril, que es el último dato que registra MAGyP. Entre diciembre y marzo, el promedio mensual de malteo de cebada cervecera fue de 86.000 toneladas, pero cayó a 57.247 t en abril. Este volumen resulta bajo incluso teniendo en cuenta el factor estacional, ya que el promedio para abril en los últimos 5 años es de 79.000 t. Es de esperar que en mayo los resultados sean similares a los de abril. Suponiendo una recuperación progresiva en la actividad para la segunda mitad del año, se estima que la industria de malteo podría demandar 940.000 t en 2019/20, 7% menos que en el ciclo 2018/19.

Si se miran las cifras oficiales, el uso del cereal para la elaboración de alimento balanceado está presentando un ritmo muy sólido en la presente campaña, incluso en abril, primer mes completo de la cuarentena. Entre diciembre y abril se procesaron 17.815 t, casi el triple del volumen que se había consumido en el mismo lapso del ciclo previo, y más que duplicando la cifra promedio de las últimas 5 campañas.  Suponiendo que esta actividad continúe con un buen ritmo de utilización, que se vaya desacelerando progresivamente hacia el fin de la campaña comercial, se puede estimar en 35.000 t el uso registrado -por parte del MAGyP- de cebada forrajera para alimentos balanceados en el presente ciclo. Por último, se estima en base a cálculos estadísticos que el consumo de cebada, también destinado a consumo animal pero utilizado en forma directa, puede estar en 110.000 t. Entre lo registrado por MAGYP desde las firmas comerciales y lo utilizado directo, se estaría en 140.000 t aproximadamente, pero es factible que ese número estimado deba ser ajustado. Mientras tanto, la utilización para semilla ascienda a 130.000 t.

Por lo tanto, la demanda total de cebada se estima en 3,4 Mt en 2019/20, sumando todos los componentes previamente mencionados. El año actual resulta particularmente complejo para la realización de estimaciones por la atípica coyuntura de escala global por lo cual los números estimados podrían ser ajustados -pudiendo variar significativamente- varias veces de aquí a noviembre, con el cierre de la actual campaña.

Los stocks finales se abultan sustancialmente

Teniendo en cuenta que la oferta total al inicio de la campaña 2019/20 sería de 4,4 Mt y que la demanda total sumaría 3,4 Mt, se puede estimar que, al finalizar la temporada, los stocks finales de cebada estarían en 1 Mt, más que duplicando las existencias finales promedio de los últimos 5 años. Esta relativa abundancia del cereal podría ejercer una presión bajista sobre las cotizaciones locales. Otra manera de ver lo mismo es mediante la relación stock/consumo, la que estaría en 29%, superando en 16 puntos porcentuales el indicador del ciclo previo y en 18 p.p. al promedio de los últimos 5 ciclos. Cuando este indicador sube, los precios tienden a bajar, lo que reafirma el efecto bajista sobre los precios de este cereal.

La evolución de la pandemia mundial y las medidas que se tomen al respecto en los próximos meses podrían generar repercusiones que afecten las cifras que se han estimado en el presente informe. Ya de por sí, el balance de oferta y demanda de la cebada 2019/2020 dejaría stocks para cubrir 100 días de consumo, frente a los 40 días que se promedió en las 5 temporadas anteriores y ésa es toda una señal para la temporada 2020/2021.

Fuente: Patricia Bergero – Franco Ramseyer  BCR